Por: Alejandro López
Miembro del Círculo Cultural Estanislao Zuleta de la ciudad de Medellín
Afortunada resulta la tercera edición del texto Comentarios a Así Hablaba Zaratustra de F. Nietzsche, que tras 25 años de espera podemos al fin reencontrar en las librerías gracias a la labor de Hombre Nuevo Editores de la ciudad de Medellín. Estas páginas que la editorial saca nuevamente a la luz en el 2006, resultan profundas y complejas como la obra misma del autor del Zaratustra y en ellas Zuleta se aplica a indagar por los problemas fundamentales que cruzan de principio a fin la obra comentada.
Si bien, este es el único libro de Estanislao decididamente consagrado a Nietzsche, constituye un pilar fundamental en el conjunto de su obra -afirmación que podría ser impugnada dada la polifonía de autores que encontramos en sus trabajos, pero al lado de Marx y Freud, Nietzsche completa el trío que ha sido denominado maestros de la sospecha y que tiende el piso sobre el que se funda la obra de Zuleta y aunque no son los únicos que están en la base de su pensamiento, si constituyen un pilar central- y no deja de ser diciente que dos de sus trabajos más emblemáticos como son El Elogio De La Dificultad y su conferencia Sobre La Lectura, estén soportados sobre consideraciones nietzscheanas. En el primero por ejemplo, encontramos un eco que claramente amplifica la crítica al “ideal negativo de la felicidad” y una invitación a afirmar positivamente la existencia, manteniendo viva la voluntad de luchar a pesar de los fracasos que advengan. Así mismo, en cuanto a la conferencia Sobre La Lectura, la incitación que Zuleta nos hace proviene directamente de las consideraciones que realiza desde Nietzsche, en general sobre su estilo y en particular sobre su explícito llamado a “no escribir de otra cosa más que de aquello que podría desesperar a los hombres que se apresuran”, derivando de estas consideraciones su concepción de la buena lectura entendida como trabajo.
Ahora, lo que Zuleta se propone en estos comentarios es una “interpretación del lenguaje simbólico de esta obra, con el fin de destacar los grandes problemas subyacentes”, haciendo, sin embargo la salvedad que consiste evitar tratar algunos temas del pensamiento de Nietzsche, que han sido tomados como “alegorías sociológicas desafortunadas u opiniones políticas aisladas” pues alimentan prejuicios ideológicos o generan de antemano un cierre a sus textos. Como es característico en Estanislao y en su labor magisterial, lo que busca es una apertura a Nietzsche, una aproximación a tomarlo como un pensador fundamental para la existencia, pero haciéndolo desde una labor que pasa ante todo por una interpretación crítica.
Es importante reconocer el carácter de la invitación de Zuleta, pues no se trata de aprobar o negar todo, sino de trabajar con las dificultades mismas que el quehacer intelectual plantea. En este sentido y de modo general, Comentarios a Así Hablaba Zaratustra constituye una reflexión sobre el problema del pensamiento, sus rasgos, sus características y sobre los dramas que vive el pensador. No se trata de tomarlo, nos dice Estanislao, sólo como un bello y alegórico lenguaje poético, sino que es necesario articular las significaciones que éste propicia. Si muchos comentaristas permanecen en la valoración del estilo asignándole un carácter esencialmente poético, Zuleta se inscribe en la línea heideggeriana que ve más una obra filosófica, en todo el sentido que esta palabra asigna. Ahora, el rigor que todo el trabajo filosófico exige, aparece en el Zaratustra de otro modo al de “el orden de las razones” a la manera cartesiana y se da más bien en un orden que busca las articulaciones posibles y las referencias que hacen unos temas sobre los otros. De esta manera, “es teniendo en cuenta el conjunto como se puede captar el hilo de cualquiera de los discursos” (Ídem. p 49); aunque, para Zuleta, el apartado sobre las tres transformaciones es fundamental para comprender el conjunto del libro que comenta, y en el cual ubica una perspectiva que es determinante: la creación.
En este sentido, una nueva manera de concebir la filosofía es la propuesta de Nietzsche que encuentra expresión en la pareja del último hombre y el superhombre, que establece una tensión y que brinda una lente para rastrear los problemas que el texto plantea. Pero anuncia Estanislao que no es posible una nueva filosofía sin nuevas valoraciones y éstas no se dan sin una transformación en la humanidad, por lo que hace falta, entonces, una crítica del presente. De este modo, lo que está realmente en juego es una nueva configuración del concepto mismo de vida, en la que ésta deje de ser “el objeto de un sujeto que la contempla, sino que la manera misma de vivirla determine la manera de concebir sus grandes temas: vivencia del pasado, relación con la infancia, concepción de la felicidad y del poder, los valores, la moral, la culpa y la venganza” (Ídem. p 60). Así pues toda la fuerza vital del pensamiento de Nietzsche presente en estos temas, se hace centro de la reflexión de Zuleta, que va entrelazando con ellos el tejido que le permite articular la relación del pensamiento con la valoración afirmativa de la vida.
Un rumbo de orientación ética aparece pues, de manera notoria, en los comentarios de Estanislao a esta obra de Nietzsche. Sin embargo es complejo y no se entrega de un modo acabado, como si fuera un todo, en un conjunto de conclusiones; es más, ni siquiera como un desarrollo lógico expositivo. Es necesario insistir sobre este punto, como Zuleta mismo lo hace, ya que en aras de una mejor y más potente interpretación del texto, es imprescindible concebirlo como una unidad, y a partir de la bella serie de discursos en apariencia dispersos, Zuleta nos propone la búsqueda de aquello que les de coherencia, que los dinamice y que a más de su valor poético, nos brinden toda su fuerza filosófica. Pero la unidad no implica tomar el Zaratustra como totalidad, pues sus temáticas quedan siempre abiertas a nuevas indagaciones.
Es necesario tener presente que hay en Nietzsche un fuerte sentido histórico con relación al pensamiento, por lo que traza condiciones sicológicas, políticas, económicas, en una palabra sociales, como requisito para una transformación en la filosofía, pues una nueva teoría, insiste Zuleta interpretando a Nietzsche, requiere una humanidad nueva que la piense. Dicha transformación, junto con la crítica a la concepción del mundo que produce la metafísica tradicional, establecen la correlación que se constituye en el tema central del Zaratustra. Así pues, todos los temas diversos que aparecen en el texto, son las maneras que tiene el pensador alemán para mostrar lo que llama “el punto” o el tránsito del último hombre al superhombre. Allí conceptos como la venganza, la redención, la voluntad, nos llevan a la afirmación del presente, que significa en Nietzsche toda la concepción del tiempo y que cobra forma en el eterno retorno.
El olvido, el lenguaje, la crisis de identidad son otros de los temas que el lector encontrará en este texto, pero que debe considerar desde un espacio amplio que mantenga siempre abierta la indagación y desde la capacidad de perseverar en el trabajo y de mantener atenta la mirada frente a esos problemas que angustian, pues si no se tiene claro que es necesario encontrar las articulaciones que los ligan y que los ubican en la visión dramática del pensamiento, que es la propuesta de Nietzsche que Zuleta resalta, puede desesperarse y creer que donde no ve nada, no hay nada, sin caer en cuenta que no es por el texto sino por su ceguera. Así que la invitación que puede hacerse para abordar el texto de Zuleta y a través de él ir directamente a escuchar a Zaratustra, implica mantener. un registro ético que ligue el pensamiento a la libertad y éstos a una vida en la que el conflicto es esencial e inevitable, pero que le da toda la potencia a la existencia.