Por: Alejandro López
Miembro del Círculo Cultural Estanislao Zuleta de la ciudad de Medellín
Cuatro partes componen el texto de Estanislao Zuleta Conferencias sobre historia económica de Colombia que en el 2004 llegó a su cuarta edición, esta vez a cargo de Hombre Nuevo Editores, a saber: Anotaciones sobre el método, La situación de España, Las colonias americanas, y Orígenes y significado de las guerras civiles de Colombia en el siglo XIX. Varias son las particularidades dignas de mencionar a propósito de este trabajo.
Es importante comenzar haciendo referencia a la singularidad que dentro del conjunto de la obra de Zuleta tiene este texto, pues el modo como está estructurado difiere significativamente del resto de sus libros; el tono con el que está escrito, las referencias que trabaja y el uso de fuentes, además del modo analítico con el que las aborda, le da un aire académico que no dejará de sorprender a un lector familiarizado con él a partir de la lectura de otros textos.
Ahora bien, para comprender las articulaciones que realiza Zuleta entorno al problema de la historia económica de Colombia es necesario decir que comienza precisando como concibe el objeto de estudio al que se aplica, que es en este caso el sector rural colombiano, a partir de la profunda necesidad de interrogar la distribución de la propiedad de la tierra, determinando el sentido de las modificaciones que ha sufrido, la manera como han cambiado las formas de explotación en cuanto a vocación, técnica y sistemas de trabajo; consecuentemente en relación al objeto, también precisa la concepción del método y de la disciplina con que los aborda.
Así, en la primera parte del texto se dedica a las Anotaciones sobre el método, que compuesto por dos partes a saber ¿Para qué la historia? y Hacia una concepción estructuralista de las ciencias sociales, constituye un documento imprescindible en la obra de Estanislao Zuleta, pues la profusión de saberes que abordó, la diversidad de problemas que indagó y la variedad de autores de los más diversos campos del pensamiento a los que recurrió, dejan siempre abierta la inquietud sobre el móvil que lo animaba en sus búsquedas intelectuales y sobre el por qué de esta amplitud en un mundo que cada más vez exige la especialización. Es así como en este texto el lector atento encontrará varias pistas para entender cómo Estanislao concebía la sociedad en tanto objeto de estudio y los hombres y sus problemáticas en el centro de éste, siendo importante considerarlo, aunque temprano en la producción de Zuleta, a la base del conjunto de su labor, pues en esta concepción está presente la lente con la que amplificará más tarde su quehacer intelectual.
De esta manera, Zuleta critica la tendencia tecnicista que absorbe todas las ramas del pensamiento y de la acción y que las tratas sin discriminación alguna, tomándolas como objetos ya dados para ser simplemente cuantificados y clasificados. Ahora, Estanislao objeta esta que esta metodología cuando la indagación se dirige al campo de lo humano, pues privilegia simplemente las cifras en detrimento de las exigencias de comprender y explicar, y olvida que la crítica y la historia son centrales en la consideración de los fenómenos de este campo.
Precisar el objeto de investigación al que nos vamos a aplicar, ayuda a comprender su naturaleza y en este sentido, también cuál es la mejor forma de encararlo. Considerando pues, que son los fenómenos cobijados bajo los saberes humanos a los que Zuleta dedica su análisis, la historia cobra un valor medular en su estudio; así lo deja ver cuando se plantea la pregunta: ¿Para qué la historia? y nos hace avanzar en la concepción misma de los fenómenos de este tipo cuando son objeto de estudio ya que los considera, como “un conjunto de procesos interrelacionados y dependientes de la evolución global de la sociedad”, en consecuencia, no importa sólo una descripción puntual que nos diga “como son”, sino que es necesario preguntarnos por las lógicas de sus transformaciones, sus tendencias y las fuerzas que los mueven; de este modo, el objeto no es algo dado, sino que es necesario construirlo, considerarlo como un proceso en marcha, en el que el paso del tiempo y en este sentido la perspectiva histórica brinda posibilidades para su comprensión.
Así pues, el interés por la historia en Zuleta no parte de la simple curiosidad o del anhelo de alcanzar un saber sobre datos del pasado por simple erudición, nace ante todo de un diálogo, de una tensión con el presente concebido como movimiento, buscando encontrar su sentido y las leyes que lo rigen. A la par de esta concepción que Zuleta propone, su análisis está enlazado de manera profunda con la política, pues por medio de la comprensión que alcanza con la historia, se abre la pregunta por las condiciones en que puede ser eficaz una intervención conciente, una acción que pretenda combatir la evolución espontánea de los fenómenos estudiados.
A lo largo de Conferencias sobre historia económica de Colombia, encontramos un trabajo que evita caer, como el mismo Zuleta anuncia, en “explicaciones históricas” reduccionistas, que sólo muestran lo que permanece de épocas anteriores como si eso explicara su existencia. Por el contrario “la historia como método y perspectiva de la investigación, es ante todo una manera de comprender el presente, una manera activa e interrogativa que no se contenta con saber que ‘es así’, sino que trata de averiguar cómo ha llegado a ser lo que es y para dónde va”, cobrando pues importancia en la explicación de su existencia el por qué han permanecido y cómo han cambiado sus funciones. Así, al introducir estas inquietudes, el objeto, entonces, no puede tomarse como algo aislado y es menester, por tanto, estudiarlo dentro de la estructura a la que pertenece.
En este sentido, Zuleta propone un rumbo en el que se conciba las ciencias sociales desde una mirada estructural. Así, la característica fundamental que esta concepción le asigna a lo social es la interdependencia de las partes, pero precisando que una sociedad no es la suma de ellas (hombres, instituciones, técnicas), sino “el sistema de relaciones que todos esos elementos tienen entre si”. No obstante para Zuleta, la interdependencia no significa que todos los fenómenos considerados tengan la misma importancia e influencia, pues la investigación tiene que establecer un orden de prioridades y determinar qué elementos son condicionantes y cuáles condicionados y cómo se da el paso lógico de los primeros a los segundos. De la misma manera es importante, a la hora de precisar el método, preguntarse hasta dónde remontarse en el tiempo para comprender un fenómeno actual. No se trata de ir al pasado tras la búsqueda de un origen que explique la actualidad, sino de tender los lazos de discontinuidad o continuidad pertinentes en la configuración de un fenómeno, de su existencia y su funcionamiento en el presente; dicho de otro modo, son los cambios y transformaciones cualitativos de lo estudiado, lo que permite establecer si algo es más o menos remoto en la historia.
Así pues, en el estudio sobre el sector rural de la economía colombiana, que Zuleta lleva a cabo, es imprescindible el análisis de las partes que entran en ella y la manera como se relacionan, pero sin perder la visión de la sociedad como una totalidad. De esta manera, las condiciones de la economía mundial en que se desenvuelve el fenómeno entran en consideración, para el caso colombiano en este estudio, así como por ejemplo al examinar el problema del sector rural, es necesario considerar la dinámica urbana y sus tendencias de poblamiento. De igual manera, al lado de lo económico el estudio de Zuleta abarca las consideraciones políticas que le permiten entender mejor los cambios y transformaciones que quiere mostrar. En cuanto a la temporalidad, le es imprescindible remitirse a la colonia para examinar la organización de la propiedad de la tierra y su forma de explotación, buscando las modificaciones y los cambios en su funcionamiento, pues lo que le interesa dejar claro es lo que significa esta propiedad de la tierra en la economía colonial y lo que significa ahora. Es entonces desde esta perspectiva que presenta la situación de España y de las colonias americanas bajo su influencia, así como las instituciones económicas que allí tuvieron lugar como la encomienda, la mita y la servidumbre.
Mención aparte quiero hacer del capítulo, Orígenes y significado de las guerras civiles de Colombia en el siglo XIX, que rompe con el estilo del libro que, como se dijo al inicio de esta reseña, es sui generis en el trabajo de Zuleta. El objeto de estas últimas páginas no mantiene la pertinencia con lo anunciado en el título del texto y el lector se encuentra de pronto con un capítulo que no esperaba. No está puesta en duda la importancia que tiene el tema tratado en él, mas si la pertinencia en el conjunto de este texto y si los editores -valga decir que en ediciones anteriores esta parte también está presente- lo incluyeron con el bueno propósitos de ahondar en el esclarecimiento de la problemática histórica de Colombia, no es claro el lugar que ocupa en el momento actual de la obra de Estanislao y valdría la pena preguntarse si es necesario mantenerlo o mejor darle cabida a otro texto del mismo Zuleta que mantenga la reflexión sobre el objeto de este libro, como podrían ser sus ensayos Población y Desarrollo o Tres Culturas Familiares en Colombia. Esta sugerencia que me atrevo a hacer señala la validez que cobra en este momento reexaminar el criterio editorial que ha de regir la publicación de la obra de Zuleta.